Entradas

Esperando

Era la quinta vez en un minuto que Bautista miraba su celular. Lo sabía porque la hora no había cambiado; la pantalla marcaba las 02:49. Aunque el mensaje se lo había enviado temprano, a las 19:23, en el fondo de su corazón yacía una pequeña esperanza de que quizá, solo quizá, recibiría una respuesta. "¿Nos vemos hoy?" le había escrito, y estaba seguro de que lo había leído porque los tildes azules del WhatsApp se lo confirmaban, pero seguía esperando. Bautista tenía que aceptar la realidad por más que le doliera muchísimo. Desde el principio, cuando conoció a Allegra, supo que las cosas no iban a ser como él quisiera; ella iba a llevar las riendas de todo, y él estaba dispuesto a aceptarlo si eso significaba obtener un poco de atención. Pero cuando los sentimientos se involucraron, todo se volvió un poco más complicado. Ya no podía verla sin querer abrazarla, no podía saber que ella tenía frío y no prestarle su buzo, no podía irse a dormir sin saber si ella estaba bien, ni …

...

“…Y cuando lo miró, de un momento a otro, los problemas ya no existían. Quizá el mundo estaba lleno de cosas feas, pero para ella, en ese instante, lo único importante eran sus ojos. Él le transmitía todo lo que buscaba: paz. Podían pasar días, semanas, meses y hasta años, pero nada podía cambiar que el corazón se le acelerase al verlo. Era algo automático y estaba fuera de sus manos el poder controlarlo. Le bastaba simplemente saber que estaba feliz y que su sonrisa seguía intacta. Las posibilidades de que él la viera de la misma forma eran prácticamente nulas, pero, por favor, ¡qué hermoso era querer, y aún más con esa intensidad! Para ella, el dolor desaparecía si él estaba presente. Escucharlo hablar, poder darle un abrazo y verlo reír era el premio mayor, pero ojo, también amaba ofrecerle un hombro, secarle las lágrimas y entenderlo. Cuando estaban juntos, para ella nada parecía imposible. Sentía que podría tocar el cielo si así lo quisiera, porque los límites se borraban, las agu…